1Encaminó felizmente sus actos por medio del santo profeta.2Atravesaron un desierto inhóspito,
pusieron las tiendas en sitios inaccesibles.3Se enfrentaron a adversarios y rechazaron a enemigos.4Tuvieron sed y te invocaron,
y se les dio agua de una roca abrupta,
de la dura piedra, para remediar la sed.5Lo que servía de castigo para sus enemigos,
eso mismo fue un beneficio en su necesidad.6En lugar del manantial de un río perenne,
—enturbiado de sangre pútrida7como castigo por el decreto infanticida—,
les diste inesperadamente agua abundante,8mostrando así, por la sed de aquel momento,
cómo habías castigado a sus adversarios.9Cuando fueron puestos a prueba, corregidos con clemencia,
comprendieron los tormentos de los impíos, condenados con ira.10Porque Tú probaste a unos como un padre que amonesta,
pero a los otros, como rey severo que condena,
los interrogaste con tormentos.11Ausentes y presentes se consumían por igual;12pues les invadía una tristeza redoblada
y el lamento por los recuerdos del pasado.13Cuando oían que sus propios padecimientos
beneficiaban a los otros, advirtieron que era cosa del Señor;14y al que antes habían expuesto, y luego rechazado con burla,
al final del desenlace lo miraban con asombro,
al sufrir una sed muy distinta de la de los justos.15Por los necios pensamientos de su iniquidad,
que los engañaban y les hacían adorar serpientes irracionales
y bestias viles,
les enviaste por castigo multitud de animales sin razón,16para que supieran que en el pecado está el tormento.17No había dificultad para tu mano omnipotente,
que de materia informe había creado el universo,
enviarles manadas de osos o feroces leones,18o fieras desconocidas, recién creadas, llenas de furor,
que echasen resoplidos de fuego,
o emitiesen humaradas pestilentes,
u horrendas chispas encendidas por los ojos,19capaces de exterminarlos no sólo con su ataque,
sino hacerlos morir por su mismo aspecto pavoroso.20Incluso sin ellas, podrían sucumbir de un solo soplo,
perseguidos por la justicia,
y aventados por tu hálito poderoso.
Pero Tú lo has dispuesto todo con medida, número y peso.21Siempre está a tu alcance el actuar con gran poder.
¿Quién puede resistir a la fuerza de tu brazo?22Ante ti el universo entero es como mota de polvo en la balanza,
como gota de rocío mañanero que baja a la tierra.23Pero te apiadas de todos, porque todo lo puedes;
no miras los pecados de los hombres a fin de que se conviertan.24Amas a todos los seres
y no odias nada de lo que hiciste;
porque si odiaras algo, no lo hubieras dispuesto.25¿Cómo podría permanecer algo, si Tú no lo quisieras?
¿Cómo podría conservarse algo que Tú no llamaras?26Tú perdonas a todos, porque son tuyos,
Señor, amigo de la vida.