1Tobit recitó:2—Bendito sea Dios, que vive eternamente, y su reino;
porque Él castiga y se compadece,
hace descender hasta el hades
en lo más profundo de la tierra,
y levanta desde la gran perdición,
sin que nada escape de su mano.3Proclamadle, hijos de Israel, ante las naciones,
porque Él os dispersó entre ellas4y os mostró allí su gran poder.
Ensalzadle también ante todo viviente,
porque es nuestro Señor y nuestro Dios,
y también nuestro Padre,
Él es Dios por todos los siglos.5Él os castigará por vuestras iniquidades,
pero se apiadará de todos vosotros
y os reunirá de entre todas las naciones,
por las que habéis sido dispersados.6Si os volvéis a Él
de todo corazón y con toda vuestra alma,
para obrar lo recto ante Él,
entonces Él se volverá a vosotros
y ya no os ocultará jamás su rostro.
Ahora mirad lo que ha realizado con vosotros
y proclamadlo con toda vuestra voz.
Yo le proclamo en el país de mi cautividad
y hago conocer su poder y su grandeza
a un pueblo de pecadores.
Volved a Él, pecadores, y practicad la justicia
en su presencia.
¿Quién sabe si os aceptará y se mostrará
misericordioso con vosotros?7Mi alma y yo ensalzamos al Dios del cielo,
mi alma se alegrará todos los días de su vida.
Bendecid al Señor de la justicia
y cantad himnos al rey de los siglos.8Bendecid al Señor, todos los elegidos,
y cantad, todos, su majestad.
Celebrad días de alegría, y proclamadlo.9Jerusalén, ciudad santa,
te castigo por las obras de tus manos.10Proclamad al Señor con las buenas obras,
y bendecid al rey de los siglos,
para que de nuevo sea edificado en ti
tu Santuario con alegría.
Que alegre en ti a todos los deportados
y ame en ti a todos los desventurados
por todas las generaciones sin fin.11Brillará una luz espléndida
en todos los confines de la tierra;
muchas naciones vendrán hasta ti de lejos,
y habitantes de todas las regiones más apartadas
de la tierra acudirán a tu santo nombre,
llevando en las manos sus regalos
para el rey del cielo.
Generaciones y generaciones sentirán gozo en ti,
y el nombre de la elegida durará
por generaciones eternas.12Serán malditos todos los que te insulten.
Malditos serán también los que te destruyan
y echen por tierra tus murallas,
y cuantos abatan tus torres
e incendien tus casas.
Pero serán bendecidos todos los que te teman
por los siglos.13Entonces ponte en marcha y exulta de gozo
por los hijos de los justos,
pues se reunirán todos
y bendecirán al Señor eterno.
Bienaventurados los que te aman,
y dichosos los que se alegren por tu paz.
Bienaventurados todos los hombres
que sufran por ti
y por todos tus castigos;
porque se alegrarán en ti
y verán toda tu alegría por los siglos.15Alma mía, bendice al Señor, al Gran Rey,16porque Jerusalén será reconstruida
y su casa estará en la ciudad para siempre.
Yo seré feliz si quedan descendientes míos
para contemplar tu gloria
y proclamar al rey del cielo.
Las puertas de Jerusalén serán reconstruidas
con zafiro y esmeraldas,
y con piedras preciosas todas sus murallas.
Las torres de Jerusalén se edificarán con oro,
y sus baluartes con oro puro.17Las calles de Jerusalén serán enlosadas con rubí
y con piedra de Ofir.18Las puertas de Jerusalén entonarán
cánticos de alabanza,
y todas sus casas dirán: «Aleluya.
¡Bendito sea el Dios de Israel,
y benditos los que bendigan el nombre santo
por siempre y en adelante!».