1Sedecías tenía treinta y un años cuando empezó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías, y era de Libná.2Hizo lo malo a los ojos del Señor en todo, tal como lo había hecho Yoyaquín.3Esto les sucedió a Jerusalén y a Judá por la ira del Señor, hasta el punto que llegó a arrojarlos de su presencia. Más tarde Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.4El año noveno de su reinado, el día diez del mes décimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército contra Jerusalén, la sitiaron y construyeron fortificaciones alrededor de ella.5La ciudad cercada resistió hasta el año undécimo del rey Sedecías.6Pero el día nueve del cuarto mes el hambre arreciaba en la ciudad y no había alimento para el pueblo llano.7Entonces fue abierta una brecha en la muralla de la ciudad y todos los soldados salieron huyendo de allí durante la noche por el camino abierto entre los dos muros que hay junto al jardín real, mientras los caldeos rodeaban la ciudad. Aquéllos marcharon por el camino de la Arabá,8pero el ejército de los caldeos emprendió la persecución tras el rey, y alcanzaron a Sedecías en las llanuras de Jericó. Entonces todo su ejército huyó de su lado.9Capturaron al rey y lo condujeron al rey de Babilonia, a Riblá, en el país de Jamat, donde pronunciaron sentencia contra él.10El rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedecías ante sus propios ojos. También mandó matar a todos los nobles de Judá en Riblá.11Luego el rey de Babilonia hizo sacarle los ojos a Sedecías, lo mandó atar con cadenas de bronce y lo hizo conducir a Babilonia y ponerlo en la cárcel hasta el día de su muerte.12El día diez del mes quinto del año diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nebuzaradán, jefe de la escolta y miembro del consejo del rey de Babilonia, entró en Jerusalén.13Incendió el Templo del Señor y el palacio real, y prendió fuego a todas las casas de Jerusalén y a todos los edificios importantes.14Toda la tropa de los caldeos, al mando del jefe de la escolta, demolió las murallas alrededor de Jerusalén.15A una parte del pueblo pobre y al resto del pueblo que había permanecido en la ciudad, a los prófugos que se habían pasado al rey de Babilonia y a la demás gente, Nebuzaradán, jefe de la escolta, los llevó cautivos.16Pero del pueblo llano pobre, Nebuzaradán, el jefe de la escolta, dejó a algunos como viñadores y labradores.17Los caldeos demolieron las columnas de bronce, las basas y el mar de bronce que estaban en el Templo del Señor, y se llevaron el bronce a Babilonia.18Se llevaron también las ollas, las paletas, los cuchillos, los aspersorios, las cucharas y todos los utensilios de bronce que se empleaban.19El jefe de la escolta se llevó los barreños, los braseros y los aspersorios, las ollas, los candelabros, las cucharas y los tazones, lo que era de oro puro y plata pura.20Las dos columnas, el mar, los doce toros de bronce que lo sostenían, y las basas que había hecho el rey Salomón para el Templo del Señor, así como todos aquellos utensilios, tenían un peso en bronce incalculable.21En cuanto a las columnas, una tenía dieciocho codos de altura y la rodeaba un cordón de doce codos, tenía un grosor de cuatro dedos, pues era hueca,22y había sobre ella un capitel de bronce cuya altura era de cinco codos, con una red de granadas en torno al capitel, todo de bronce. E igual que ésta era la segunda columna, también con granadas.23Las granadas eran noventa y seis al aire, y el total de las granadas era cien en el trenzado que rodeaba.24El jefe de la escolta apresó a Seraías, sacerdote principal, a Sofonías, segundo sacerdote, y a tres guardianes de las puertas.25De entre los de la ciudad apresó también a un eunuco supervisor de los soldados, a siete de los hombres influyentes ante el rey que se encontraban en la ciudad, al escriba del jefe que alistaba para la guerra, al pueblo llano y a sesenta hombres de entre el pueblo llano que se encontraban en medio de la ciudad.26Nebuzaradán, jefe de la escolta, los apresó y los llevó ante el rey de Babilonia a Riblá.27El rey de Babilonia los hirió y mató en Riblá, en el país de Jamat. Así llevó a Judá al destierro, lejos de su tierra.28Ésta es la población que deportó Nabucodonosor: en el año séptimo, tres mil veintitrés judíos;29en el año decimoctavo de Nabucodonosor, ochocientas treinta y dos almas de Jerusalén.30El año veintitrés de Nabucodonosor, Nebuzaradán, jefe de la guardia real, deportó setecientas cuarenta y cinco almas de judíos. El total de almas fue de cuatro mil seiscientas.31El año treinta y siete del cautiverio de Yoyaquín, rey de Judá, el día veinticinco del mes duodécimo, Evil–Merodac, rey de Babilonia, el año en que comenzó su reinado, indultó a Yoyaquín, rey de Judá, sacándole de la cárcel.32Le habló con benevolencia, y puso su trono por encima del de los reyes que estaban con él en Babilonia.33Le cambió los vestidos que había llevado en la cárcel, y Yoyaquín comió siempre en su compañía todos los días de su vida.34Su ración permanente le fue asignada por el rey de Babilonia día a día hasta el día de su muerte, todos los días de su vida.