1Aquel día dirás: «Te alabo, Señor,
pues, aunque te airaste conmigo,
se ha cambiado tu ira y me has consolado.2Éste es el Dios de mi salvación:
confío y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi canción,
y Él me ha salvado».3Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación;4y aquel día diréis:
«Alabad al Señor, invocad su Nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
recordad que su Nombre es excelso.5Cantad al Señor, porque ha hecho proezas
¡que sean conocidas en toda la tierra!6¡Exulta y grita de júbilo, tú que habitas en Sión,
que es grande en medio de ti el Santo de Israel!».